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Reportaje Motril Digital
El verano comienza a despedirse poco a poco. No lo hace de golpe, sino casi en silencio, mientras los días empiezan a acortarse y las tardes pierden ese fulgor interminable que las acompañó durante los meses estivales. El calendario avanza y el cielo marca su propio ritmo. El miércoles 23 de septiembre, a las 02:05 horas, llegará oficialmente el otoño astronómico a España.
Será entonces cuando el Sol cruce el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur y el verano quede definitivamente atrás. El equinoccio abrirá la puerta a una estación que traerá consigo mañanas más frescas, tardes cada vez más cortas y ese cambio pausado de los paisajes que anuncia la llegada de los meses fríos.
El otoño de 2026 tendrá, además, una duración considerable. Según las previsiones del Observatorio Astronómico Nacional, se prolongará durante aproximadamente 89 días y 21 horas, hasta el 21 de diciembre, cuando el solsticio dará paso al invierno.
Serán casi tres meses en los que la naturaleza irá modificando poco a poco su paisaje. Las hojas comenzarán a desprenderse de los árboles, los colores verdes dejarán espacio a los ocres, amarillos y rojizos, y las primeras lluvias —allí donde lleguen— devolverán a muchos rincones ese aroma inequívoco de tierra mojada que acompaña al cambio de estación.
También cambiarán nuestras rutinas. Las terrazas perderán protagonismo cuando caiga la tarde, las chaquetas volverán a ocupar un lugar preferente en los armarios y las noches adquirirán una presencia cada vez mayor. El otoño es, en buena medida, una estación de transición: todavía conserva algunos ecos del verano, pero ya anuncia sin disimulo la llegada del invierno.
Y si hay una tradición inseparable de esta época del año, esa es la del cambio de hora. En 2026 seguirá vigente en España el sistema actual y, como sucede habitualmente, será el último domingo de octubre cuando los relojes vuelvan a moverse.
El 25 de octubre, durante la madrugada, habrá que retrasar una hora las agujas del reloj. En la España peninsular, cuando sean las 03:00 horas, los relojes volverán a marcar las 02:00. En Canarias, el ajuste se realizará a las 02:00, que pasarán a ser la 01:00.
Una hora que regresará al reloj y que, al mismo tiempo, nos recordará que el otoño ya habrá avanzado. A partir de entonces amanecerá algo antes, pero también anochecerá antes. Las tardes se harán más breves y la oscuridad recuperará terreno.
Así, entre el equinoccio de septiembre y el cambio de hora de octubre, el otoño irá tomando posesión del calendario casi sin hacer ruido. Primero llegará al cielo; después, poco a poco, a las calles, a los campos y a nuestras costumbres. Y cuando el reloj vuelva una hora atrás, ya no quedará ninguna duda: el verano será recuerdo y el otoño habrá echado definitivamente raíces.