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Foto: Nines Ortega
El novillero de la Escuela Taurina de Motril corta dos orejas y se impone en una final que reunió en el coso motrileño a cuatro jóvenes promesas de las escuelas de Motril y Jaén
La cantera también tiene sus tardes de gloria. Y la de este viernes en la plaza de toros de Motril tuvo nombre propio: Armando Bustos. El joven novillero de la Escuela Taurina de Motril se proclamó triunfador del I Trofeo ‘Pepe El Berenjeno’ después de cortar dos orejas y dejar su tarjeta de presentación en una final concebida precisamente para eso: para que los nombres que hoy llaman a la puerta puedan empezar a escribir su propia historia.
La tarde —más de agosto que de calendario taurino, con ese aire de fiesta que se mete en las plazas cuando la temporada aprieta— puso frente a frente a cuatro aspirantes procedentes de las escuelas taurinas de Motril y Jaén. Junto a Bustos hicieron el paseíllo sus compañeros de la escuela motrileña Pablo Fernández y los jiennenses Jesús Millán y Manuel Valencia. Los novillos llevaron el hierro de Trinidad, propiedad de David Fandila Novillos que dieron buen juego, casta y nobleza.
Y en ese cruce de juventud, ilusión y ganas de convencer, Bustos fue quien terminó por inclinar la balanza. Dos orejas como recompensa a una actuación que le permitió levantar el primer trofeo de un certamen que nace con vocación de continuidad y con la mirada puesta en quienes todavía están construyendo su nombre.
Porque un trofeo de novilleros no se mide únicamente por las orejas que salen por la puerta grande. Se mide también por los detalles: por la capacidad de sobreponerse al nervio, por la personalidad cuando el novillo aprieta, por ese instante en el que el aspirante deja de parecerlo y empieza a comportarse como torero.
Y ahí estuvo el interés de la noche motrileña: en comprobar cómo cuatro jóvenes, cada uno con su manera de entender el ruedo, afrontaban la responsabilidad de una final. Una rivalidad sana entre dos escuelas taurinas andaluzas que llevan años trabajando desde abajo para que la fiesta encuentre relevo en el escalafón.
El I Trofeo ‘Pepe El Berenjeno’ nace precisamente con ese propósito: reivindicar la formación, apoyar a los nuevos valores y acercar la tauromaquia a las nuevas generaciones. La organización había planteado para la ocasión un formato que quiso ir más allá del propio festejo, con ambiente festivo y actividades complementarias en torno a la plaza.
La cita contó con la colaboración de Taurosur, el Ayuntamiento de Motril, la Diputación de Granada, la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical y la Autoridad Portuaria de Motril, instituciones y entidades que han respaldado la creación de este nuevo certamen de promoción taurina.
Al final, entre capotes, muletas y ese silencio tan particular que precede a cada decisión en el ruedo, el primer nombre que quedará grabado en la historia del trofeo será el de Armando Bustos.
El motrileño se lleva el trofeo. Pero la verdadera victoria de la noche fue otra: ver a cuatro jóvenes vestidos de luces reclamando su sitio y a una plaza apostando por la cantera.
El primer capítulo ya tiene protagonista. Ahora toca ver qué historia es capaz de escribir.