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La excelencia culinaria tiene desde hoy un nuevo símbolo visible en Motril. El restaurante Espacio IME luce ya la placa que acredita su reconocimiento por la prestigiosa Guía Michelin, un distintivo que representa mucho más que una recomendación gastronómica: es el reflejo de un proyecto construido desde la pasión, la creatividad y el respeto absoluto por el producto.
La entrega del distintivo ha tenido lugar esta mañana en la oficina de CaixaBank de la plaza de la Aurora, en un acto cargado de simbolismo en el que la entidad, a través de su división Food&Drinks, ha querido poner en valor el talento de quienes convierten la gastronomía en uno de los grandes motores económicos, culturales y turísticos del territorio.
La directora de CaixaBank en Motril, Teresa Cruz, fue la encargada de hacer entrega de la placa al chef y propietario de Espacio IME, Iván Mateo, acompañada por las gestoras de negocio Ángela Olivo y Rocío Cazorla. Un sencillo gesto que escenifica el respaldo de la entidad financiera a un sector que encuentra en la alta cocina uno de sus mejores embajadores.
Para Iván Mateo, esta placa supone la materialización de un camino recorrido con constancia y personalidad. Cada servicio, cada elaboración y cada detalle de su propuesta gastronómica han contribuido a consolidar a Espacio IME como una referencia imprescindible para quienes buscan una cocina contemporánea, honesta y profundamente vinculada al territorio.
El reconocimiento de la Guía Michelin no solo distingue el trabajo de un chef, sino también el esfuerzo de todo un equipo que ha sabido convertir la excelencia en su principal seña de identidad. Con esta placa, Espacio IME reafirma su lugar en el mapa gastronómico nacional y sitúa a Motril y a la Costa Tropical en el escaparate de una cocina capaz de emocionar, sorprender y dejar huella en quienes se sientan a su mesa.
Porque detrás de cada recomendación Michelin hay incontables horas de trabajo, sacrificio y búsqueda de la perfección. Y desde hoy, esa historia de dedicación y éxito queda reflejada en una placa que, más que un reconocimiento, es una invitación permanente a descubrir la cocina de uno de los nombres propios de la gastronomía granadina.