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Mobile World Congress 2026: innovación, pantallas triples y una avalancha de inteligencia artificial

Reportaje José Fernando Molina Pinos.- La edición de 2026 del Mobile World Congress de Barcelona ha vuelto a confirmar su papel como uno de los grandes escaparates tecnológicos del mundo. Este año el protagonismo ha estado repartido entre la expansión de las infraestructuras de telecomunicaciones, los avances en el despliegue del 5G y los primeros movimientos hacia el futuro 6G.

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Sin embargo, en lo que respecta al mercado tradicional de la telefonía móvil, las novedades han sido más bien limitadas. La innovación se ha desplazado hacia otros ámbitos: nuevos formatos de dispositivos, inteligencia artificial aplicada a prácticamente todo y algunas incursiones de fabricantes tecnológicos en sectores como el vehículo eléctrico. En este terreno, empresas como Xiaomi o Huawei lograron captar buena parte de la atención.

Uno de los elementos más llamativos del evento ha sido la consolidación de los teléfonos con múltiples pantallas. Samsung ha presentado su apuesta por el formato de triple pantalla, aunque muchos visitantes coincidían en que Huawei ha elevado aún más el listón con la segunda generación de su teléfono insignia, el Mate XT. A esto se suman nuevos conceptos de portátiles convertibles capaces de desplegarse y transformarse en grandes superficies de pantalla.

Pero más allá del hardware visible, el verdadero protagonista del MWC 2026 ha sido, sin discusión, la inteligencia artificial.

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La feria ha estado inundada de soluciones basadas en IA: desde plataformas de software hasta dispositivos físicos diseñados para integrarla en cualquier aspecto de la vida cotidiana. El espacio 4Y4N, dedicado a startups, reflejaba perfectamente esta tendencia. Decenas de empresas emergentes trataban de vender su visión de cómo aplicar la inteligencia artificial a prácticamente cualquier problema imaginable.

También han regresado algunos clásicos de este tipo de eventos: robots con forma de perro, demostraciones de humanoides realizando movimientos inspirados en artes marciales o coreografías programadas. Espectáculos curiosos, pero que ya no sorprenden tanto como hace algunos años.

Sin embargo, detrás de cada avance tecnológico siempre aparece un “pero”. Y en el caso de la inteligencia artificial ese “pero” tiene mucho que ver con la privacidad.

Una de las tendencias más inquietantes que se ha podido observar en varios stands del congreso es la llegada de la IA al ámbito doméstico a través de los juguetes infantiles. Peluches interactivos y pequeños robots diseñados para acompañar a los niños se presentaban como uno de los nuevos mercados emergentes del sector.

A simple vista parecen juguetes adorables: peluches con grandes ojos OLED llenos de expresividad, tacto suave y abrazable, y sonidos que recuerdan a los personajes de dibujos animados. Es fácil imaginar a cualquier niño encariñándose con ellos… y a muchos padres planteándose comprarlos.

Pero detrás de esa apariencia tierna se esconde una tecnología mucho más compleja y potencialmente invasiva: sistemas de inteligencia artificial diseñados para interpretar emociones y aprender del comportamiento de los niños.