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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital).– Madrid ha vivido este 6 de junio una jornada histórica con la llegada del Papa León XIV, en la primera visita de un Pontífice a España desde 2011. El Santo Padre fue recibido oficialmente por Sus Majestades los Reyes en un acto institucional celebrado en el Palacio Real, en el que tanto Felipe VI como León XIV pronunciaron discursos marcados por las referencias a la unidad, la paz y la defensa de la dignidad humana.
En sus palabras de bienvenida, el Rey destacó la profunda relación del Papa con el mundo hispano gracias a su labor misionera en Perú y expresó la alegría con la que España recibe esta visita. «La Reina y yo os damos, con humildad y alegría, la más cordial bienvenida a España», afirmó Felipe VI, quien subrayó las raíces católicas de la historia y la cultura españolas y reconoció la extensa labor social de la Iglesia y de los misioneros españoles en todo el mundo.
El monarca tuvo también palabras para las víctimas de los abusos cometidos en el seno de la Iglesia, señalando que el dolor causado por estos casos «ni es ni puede ser representativo de la inmensa comunidad eclesial», y elogió la claridad y firmeza del Papa en el proceso de reparación y sanación.
Uno de los momentos más destacados de su intervención fue la referencia a la formación científica del Pontífice y la original metáfora con la que reivindicó los valores fundamentales de las sociedades democráticas:
«La dignidad de la persona, los derechos humanos, los valores democráticos y la legalidad internacional deben seguir siendo nuestros números primos. Porque en ellos está la aritmética de la libertad, la igualdad y la justicia; la que suma y multiplica, no la que resta y divide».
Felipe VI hizo asimismo referencia a la primera encíclica del Pontificado, Magnifica Humanitas, y a la necesidad de que la inteligencia artificial esté siempre al servicio de la persona y del bien común.
Por su parte, el Papa León XIV respondió con un discurso centrado en la paz, el diálogo y la superación de las divisiones. El Santo Padre explicó que llega a España con el propósito de «confirmar, alentar e inspirar una renovada fidelidad de los creyentes al Evangelio».
Durante su intervención, advirtió sobre los peligros de la polarización y de las ideologías excluyentes, afirmando que «las narrativas divisivas y simplistas no pueden construir una convivencia auténtica». Asimismo, defendió una educación libre y de calidad y recordó que la paz, aunque pueda parecer ingenua o incluso provocadora para algunos, constituye una exigencia irrenunciable.
León XIV destacó también la tradición española de convivencia entre culturas y religiones y apeló al respeto del derecho internacional y a la búsqueda de soluciones dialogadas frente a los conflictos.
La primera jornada del viaje apostólico estuvo marcada por una multitudinaria acogida en las calles de Madrid y por diversos encuentros institucionales y sociales. La visita del Pontífice continuará en los próximos días con actos en la capital, antes de desplazarse a Barcelona y, posteriormente, a las Islas Canarias, en una etapa que tendrá además un carácter histórico al tratarse de la primera visita de un Papa al archipiélago.
Los mensajes pronunciados por el Rey y por el Papa convergieron en una misma idea: la necesidad de fortalecer la unidad, tender puentes y situar siempre a la persona en el centro de la vida social y política, en un tiempo marcado por las tensiones internacionales, la revolución tecnológica y los desafíos de la convivencia.