1 / 2

Los Gitanos, Los Estudiantes, Las Penas, El Rosario y El Nazareno desbordan Granada en un multitudinario Miércoles Santo

Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)

Granada se ha echado hoy a la calle con ese pellizco tan nuestro, en un Miércoles Santo donde el alma cofrade late con fuerza en cada rincón. Los Gitanos han vuelto a demostrar que lo suyo no es solo una procesión, es un sentimiento que arrastra multitudes hasta el Sacromonte, con ese embrujo que no se puede explicar, solo vivir. Los Estudiantes, con su sello universitario, han puesto la nota de recogimiento joven y comprometido, reuniendo a fieles que encuentran en su caminar una catequesis viva. Las Penas han derrochado elegancia y clasicismo, con ese andar serio que enamora al buen capillita, mientras El Rosario ha vuelto a ser puro barrio, devoción compartida y calor popular que se transmite de acera a acera. Y El Nazareno, en su silencio, ha estremecido a Granada entera, con ese magnetismo que obliga al respeto y al recogimiento más profundo.

Todas y cada una, con su personalidad única, han ejercido un poder de convocatoria arrollador, congregando a miles de fieles, devotos y curiosos llegados desde todos los puntos de la geografía española, atraídos por el carisma inigualable de la Semana Santa granadina. Las calles y plazas se han quedado pequeñas, desbordadas por una marea humana que ha acompañado cada paso, cada levantá y cada revirá. Granada, una vez más, se ha rendido a sus cofradías, demostrando que aquí la Semana Santa no se ve, se siente.