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Reportaje Paulino Martínez Moré (Motril Digital)
Hay canciones que nunca envejecen. Basta escuchar los primeros acordes para que regresen los recuerdos, las emociones y aquella época en la que marcaron la banda sonora de toda una generación. Eso fue precisamente lo que ocurrió anoche en el campo de fútbol de Carchuna-Calahonda, convertido una vez más en el escenario del Onda Beach Festival, donde La Frontera, La Guardia y Nacha Pop protagonizaron una velada que hizo viajar al público varias décadas atrás.
La ELA de Carchuna-Calahonda volvió a apostar por un cartel de lujo que reunió a tres de las formaciones más representativas del pop-rock español de los años ochenta. Y la respuesta del público no pudo ser mejor. Miles de asistentes disfrutaron de un concierto cargado de nostalgia, emoción y, sobre todo, de buena música.
Los años han pasado tanto para los artistas como para sus seguidores, pero anoche quedó demostrado que la fidelidad de sus fans permanece intacta. Cada una de las canciones fue recibida con entusiasmo y coreada de principio a fin, como si el tiempo se hubiera detenido. El público no solo escuchó los conciertos; los vivió, convirtiendo el recinto en un inmenso karaoke donde varias generaciones compartieron recuerdos y emociones.
La primera descarga de clásicos llegó de la mano de La Frontera, la banda madrileña liderada por Javier Andreu, que desde mediados de los años ochenta revolucionó el panorama musical español con un estilo muy personal, fusionando rock, country y sonidos tex-mex. No faltaron himnos como «El límite», «Duelo al sol», «Tren de medianoche» o «Juan Antonio Cortés», canciones que siguen formando parte de la historia del rock nacional y que el público cantó con la misma pasión que hace cuarenta años.
Después fue el turno de La Guardia, una de las grandes referencias del rock andaluz. Los granadinos demostraron que siguen conservando la energía que los convirtió en una de las bandas más populares de finales de los ochenta y principios de los noventa. Temas como «Mil calles llevan hacia ti», «Cuando brille el sol», «El mundo tras el cristal», «Las mil y una noches» o «Blues de la Nacional II» levantaron al público de sus asientos, convirtiéndose en algunos de los momentos más celebrados de la noche.
El broche lo puso Nacha Pop, uno de los nombres imprescindibles de la Movida Madrileña. Aunque el grupo siempre estará ligado al inolvidable Antonio Vega, su legado continúa vivo sobre los escenarios. Canciones como «La chica de ayer», considerada una de las mejores composiciones del pop español, «Lucha de gigantes», «Una décima de segundo» o «Grité una noche» emocionaron a un público que volvió a comprobar por qué estas composiciones siguen siendo auténticos himnos varias décadas después de su creación.
La década de los ochenta supuso un antes y un después para la música española, y las tres bandas que pasaron anoche por el Onda Beach Festival representan a la perfección aquella época dorada en la que el pop y el rock en castellano alcanzaron una personalidad propia. Cada una con su estilo —el rock fronterizo de La Frontera, las melodías inconfundibles de La Guardia y la sensibilidad poética de Nacha Pop— consiguieron escribir algunas de las páginas más importantes de la música nacional.
Entre el público pudieron verse numerosas caras conocidas, entre ellas el alcalde pedáneo de Carchuna-Calahonda, Juan Alberto Ferrer, acompañado por los ediles Samuel Lupión y Raquel Chinchilla, además de Manuel Cruz y su hijo Sergio, de Sound and Fun, junto a numerosos vecinos y visitantes que no quisieron perderse una de las grandes citas musicales del verano en la Costa Tropical.
La noche terminó entre aplausos, móviles iluminando el cielo y cientos de voces cantando al unísono unos temas que, lejos de quedar anclados en el pasado, siguen demostrando que los grandes clásicos nunca pasan de moda. El Onda Beach Festival volvió a confirmar que la música de los 80 mantiene intacto su poder para reunir generaciones y convertir un concierto en un auténtico viaje a la memoria.