
La actividad sísmica continúa en el área metropolitana, aunque los últimos movimientos registrados son de baja magnitud. La Junta pide al Gobierno declarar 16 municipios granadinos como zonas gravemente afectadas y se activan nuevas ayudas para las familias desalojadas
Granada afronta este lunes una nueva jornada pendiente de la tierra. El enjambre sísmico que mantiene en vilo al área metropolitana desde mediados de agosto no ha desaparecido y, aunque los últimos movimientos registrados presentan magnitudes reducidas, la sucesión de temblores ha dejado ya una huella profunda en numerosos municipios de la provincia.
Según el último balance del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la serie sísmica iniciada el 14 de agosto en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia acumula ya 1.430 terremotos, de los que 122 han sido sentidos por la población. Esto supone una media de unos 84 seísmos al día, aunque menos de uno de cada diez ha llegado a ser percibido por los vecinos.
La actividad tuvo sus episodios más intensos el 15 y el 18 de agosto, cuando se registraron dos terremotos de magnitud 4,8 Mw, que provocaron daños materiales, desalojos y numerosos momentos de angustia entre los residentes de la Vega de Granada. El IGN confirma que se trata de una serie de terremotos superficiales localizada principalmente en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia.
Los datos más recientes muestran que la actividad no se ha detenido. En la madrugada de este lunes, el IGN registró un movimiento de magnitud 1,5 con epicentro al suroeste de Gójar, a una profundidad aproximada de un kilómetro. En la noche anterior también se había registrado un terremoto de 1,8 al este de Vegas del Genil.
Son movimientos muy alejados de la intensidad de los grandes terremotos de mediados de agosto, pero confirman que la secuencia continúa activa. El propio IGN advierte de que la información sobre los terremotos está sujeta a modificaciones a medida que avanza el análisis sísmico.
La sucesión de temblores ha convertido este agosto en uno de los periodos de mayor actividad sísmica reciente en la Vega granadina. El recuerdo de los grandes terremotos sufridos en la provincia, especialmente el de Albolote de 1956, vuelve inevitablemente a la memoria colectiva, aunque cada serie sísmica presenta características propias y no permite anticipar cuándo terminará.
La dimensión de los daños ha llevado a la Junta de Andalucía a dar un paso más. El Consejo de Gobierno acordó este lunes solicitar al Ejecutivo central que declare 16 municipios de Granada como zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil a consecuencia de la serie sísmica.
La petición incluye Alhendín, Armilla, Cájar, Churriana de la Vega, Cogollos de la Vega, Cúllar Vega, Gójar, Granada, Huétor Vega, La Zubia, Las Gabias, Maracena, Ogíjares, Santa Fe, Vegas del Genil y Villa de Otura.
La declaración permitiría activar distintas medidas estatales para hacer frente a los daños, entre ellas ayudas a particulares por desperfectos en viviendas y enseres, compensaciones a los ayuntamientos por gastos de emergencia y subvenciones para reparar infraestructuras y servicios públicos afectados.
La Junta ha reclamado además que estas medidas se tramiten con carácter urgente ante las consecuencias que la cadena de terremotos ha provocado tanto en bienes públicos como privados.
Mientras la tierra continúa dando pequeños avisos, en algunos municipios todavía se trabaja para que las familias puedan regresar a sus casas con garantías.
La Diputación de Granada ha activado nuevas líneas de ayuda destinadas precisamente a facilitar el regreso de las familias desalojadas y a sufragar los gastos derivados de su realojo temporal. Las ayudas permitirán a los ayuntamientos acometer obras urgentes, inspecciones y actuaciones destinadas a garantizar la seguridad de los inmuebles antes de que lleguen las indemnizaciones correspondientes.
En Las Gabias, Armilla y Granada capital se concentran cerca de 460 viviendas evacuadas, según los datos difundidos por la Diputación. El objetivo inmediato es que las familias puedan recuperar cuanto antes la normalidad y volver a sus hogares con seguridad.
La actividad sísmica ha obligado incluso a extremar la vigilancia sobre uno de los grandes símbolos de Granada. El Patronato de la Alhambra ha intensificado las inspecciones preventivas en distintos elementos de la Alcazaba después de detectar anomalías en algunas almenas de la Torre del Homenaje y la Torre Quebrada.
Las zonas afectadas han sido aseguradas y acotadas de manera preventiva. Los primeros análisis no apuntan a daños estructurales significativos, pero los técnicos mantienen una vigilancia reforzada y continúan recopilando información para evaluar el comportamiento de las estructuras.
Granada afronta así el final de agosto con una doble realidad: la actividad sísmica se mantiene, pero los terremotos registrados en las últimas horas están muy lejos de las magnitudes que provocaron los mayores daños a mediados de mes.
La cifra, sin embargo, impresiona: 1.430 terremotos desde el 14 de agosto. Más de un centenar han sido sentidos por la población y dos alcanzaron 4,8 Mw, dejando viviendas afectadas, familias fuera de sus hogares y una sensación de incertidumbre que todavía permanece.
Ahora el reto pasa por recuperar la normalidad, reparar los daños y atender a quienes siguen afectados mientras los científicos continúan vigilando la evolución de la serie. Porque, aunque los últimos temblores sean pequeños, Granada sigue mirando al suelo y escuchando cualquier movimiento de la tierra.