
La mañana transcurría con normalidad en la calle Laureado López Muñoz hasta que, poco antes de las once, un estruendo rompió la tranquilidad del barrio granadino del Zaidín. Una chimenea que estaba siendo desmontada se vino abajo y atrapó bajo sus escombros a uno de los operarios que trabajaban en su demolición. Cuando los servicios de emergencia llegaron, ya nada pudieron hacer por salvarle la vida.
El trabajador, de unos 40 años, se encontraba junto a otros dos compañeros realizando labores de demolición de una de las chimeneas dañadas por los terremotos que han sacudido Granada durante las últimas semanas. La estructura había sido apuntalada y los operarios trabajaban en su retirada cuando, por causas que todavía se investigan, terminó venciendo hacia el lado contrario al previsto y cayó sobre el trabajador.
El aviso entró en el 112 minutos antes de las once de la mañana. La gravedad de la llamada hizo que se movilizaran rápidamente efectivos del 061, Policía Nacional y Policía Local. Los sanitarios se encontraron con el operario atrapado y comenzaron inmediatamente las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Los esfuerzos se prolongaron, pero finalmente solo pudieron certificar su fallecimiento.
La tragedia dejó una escena de especial dureza en los alrededores del número 27 de la calle Laureado López Muñoz. Los compañeros del fallecido, que habían presenciado el accidente, permanecieron visiblemente afectados mientras los equipos de emergencia trabajaban en el lugar. La noticia también movilizó a familiares de la víctima, que acudieron hasta la zona tras conocer lo ocurrido.
Vecinos del barrio se acercaron igualmente al lugar al percatarse del amplio dispositivo desplegado. La tensión y la conmoción se hicieron visibles entre quienes permanecían en las inmediaciones mientras avanzaban las actuaciones de los servicios de emergencia y policiales.
La Policía Nacional ha asumido la investigación para esclarecer qué ocurrió exactamente durante los trabajos. Hasta el lugar se desplazaron agentes de la Policía Científica y del Grupo de Homicidios, además de técnicos de la Inspección de Trabajo y del Centro de Prevención de Riesgos Laborales.
La chimenea que se estaba retirando formaba parte de las estructuras que habían resultado afectadas por la reciente actividad sísmica en Granada. Los terremotos han obligado a intervenir en numerosas edificaciones de la capital y han provocado el apuntalamiento de cientos de chimeneas antes de acometer su reparación o demolición.
Precisamente por ello, una de las cuestiones que deberá determinar la investigación es si el estado de la estructura, después de los daños provocados por los seísmos, tuvo alguna influencia en el accidente. Por ahora, no existe confirmación de que los terremotos fueran la causa directa del desplome.
La muerte del operario vuelve a dejar una pregunta abierta en el Zaidín: qué ocurrió exactamente en los segundos en los que aquella estructura dejó de mantenerse en pie y cambió el rumbo previsto de una demolición que terminó convirtiéndose en una tragedia.