
• La empresaria granadina recoge el testigo de sus padres, Isaías y Mari Carmen, fundadores de Isamar, que ya vistieron a la representación de Santa Marta sobre el dragón hace 21 años
• La peluquería y el maquillaje correrán a cargo de Beatriz Escañuela Álvarez
• La alcaldesa, Marifrán Carazo, destaca que «Yolanda Ubago representa exactamente lo que Granada valora y quiere proyectar: talento propio, raíces profundas y una visión de la moda identitaria de nuestra ciudad”
La diseñadora granadina Yolanda Ubago, al frente de la conocida firma de ceremonia Isamar, será la encargada de vestir a La Tarasca en el Corpus 2026. Una elección que tiene una dimensión especial: sus padres, Isaías y Mari Carmen, fundadores de Isamar, ya fueron los responsables de vestir a La Tarasca en el año 2005, convirtiendo este encargo en un testimonio vivo de continuidad familiar y de arraigo de una firma granadina con las tradiciones más emblemáticas de la ciudad. La peluquería y el maquillaje correrán a cargo de Beatriz Escañuela Álvarez, completando un equipo de profesionales granadinas comprometidas con la ciudad de Granada.
La alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, ha informado del encargo destacando que «Yolanda Ubago representa exactamente lo que Granada valora y quiere proyectar: talento propio, raíces profundas y una visión de la moda que no renuncia a la identidad. Isamar es un negocio insigne de esta ciudad, construido con esfuerzo durante décadas por su familia, y que Yolanda lleva ahora con la misma excelencia y el mismo amor por Granada con el que lo fundaron sus padres». La alcaldesa añadió que «estoy convencida de que La Tarasca va a lucir maravillosa el 3 de junio, y de que Yolanda va a conseguir que este sea uno de los momentos más emocionantes del Corpus 2026».
Yolanda Ubago es psicóloga de formación, aunque entregada al mundo de la moda desde muy joven, cuando comenzó a crecer junto al negocio que sus padres habían levantado. Al frente de Isamar trabaja con dos palabras como guía: excelencia y honestidad. «Hay que dominar la materia y después llegar al cliente, sabiendo que hay que encontrar su esencia», explica. En sus trabajos busca realzar la identidad de cada mujer, con especial atención a los tejidos, la confección y la relación personal con quien confía en ella.
Ubago reivindica también el valor colectivo de la moda que se trabaja en Isamar: jefas de taller, patronaje, oficios minuciosos y especializados que encuentran en este tipo de comercio uno de sus últimos espacios de supervivencia.
La diseñadora recibió el encargo con emoción contenida y con la consciencia del peso de lo que representa: «La Tarasca era el comienzo de las vacaciones cuando éramos pequeños. Sé que el trabajo de vestir a La Tarasca siempre es motivo de crítica, algo que forma parte dela tradición, pero me enorgullece como granadina. Mis padres lo hicieron en 2005 y ahora yo, como Yolanda Ubago, honro mis raíces». Un orgullo que se duplica al saber que el vestido creado por sus padres aquel año se conserva todavía en perfectas condiciones. «Me hace doble ilusión», confiesa.
Sobre el diseño del vestido de este año, Ubago mantiene el misterio pero avanza una pista: buscará unir tendencia, historia y tradición en una pieza pensada para estar a la altura de una de las imágenes más icónicas del Corpus granadino.