
El juicio por la muerte a tiros de un vecino de Atarfe, ocurrida en enero de 2024, ha arrancado este lunes en la Audiencia Provincial de Granada con la constitución del jurado popular y las primeras declaraciones de testigos. El acusado declarará previsiblemente en las próximas sesiones.
La Fiscalía sostiene que el procesado asesinó a la víctima de varios disparos mientras se encontraba dentro de una furgoneta junto a su hija de tres años, que presenció la escena desde el asiento trasero. Por estos hechos solicita una condena total de 31 años y medio de prisión por asesinato, tenencia ilícita de armas y lesiones psíquicas causadas a las menores.
Frente a esta versión, la defensa mantiene que el acusado actuó movido por el miedo en medio de un grave conflicto entre ambas familias. Según su relato, el procesado se encontraba junto al vehículo sin saber que había alguien en el interior cuando la víctima supuestamente sacó un arma y le apuntó desde dentro de la furgoneta. Fue entonces, aseguran sus abogados, cuando reaccionó disparando al temer por su vida.
La defensa recuerda además que existían antecedentes violentos entre ambos clanes y señala que el fallecido tenía vigente una orden de alejamiento respecto al acusado por un presunto intento de homicidio y tenencia ilícita de armas. También sostiene que familiares de la víctima habían acudido el día anterior a la vivienda del procesado causando daños.
Tras el tiroteo, el acusado huyó hasta su domicilio y posteriormente se entregó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil de Atarfe, donde entregó el arma y reconoció lo sucedido.
Los abogados defensores rechazan que los hechos puedan considerarse asesinato y solicitan que sean calificados como homicidio, reclamando una pena sensiblemente inferior. Además, alegan atenuantes por drogadicción, confesión y miedo insuperable.