
1 / 3
La combinación de episodios de lluvia prolongados y un seísmo de gran magnitud en fallas cercanas podría activar el desplazamiento completo del terreno y generar una gran ola interna
Un estudio liderado por la Universidad de Granada advierte de que la ladera de El Arrecife, junto al embalse de Rules, presenta un riesgo geológico potencial que, en un escenario extremo, podría desencadenar el desplazamiento de millones de metros cúbicos de terreno y generar una gran ola con capacidad de afectar a infraestructuras clave. La investigación ha sido realizada por un equipo de investigadores adscritos a los departamentos de Geodinámica y de Ingeniería Civil de la Universidad de Granada, junto a especialistas de la Universidad de Alicante, la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Barcelona, que ha estudiado el peligro geológico vinculado a la ladera de El Arrecife.
El estudio multidisciplinar, que integra datos geológicos, geomorfológicos, geofísicos, geotécnicos y simulaciones numéricas, ha permitido refinar la morfología del fenómeno, analizar las condiciones que podrían desestabilizar el terreno y simular la ola que se generaría en la masa de agua. Los resultados indican que el área afectada se extiende desde unas decenas de metros por encima de la carretera N-323 hasta el valle actualmente cubierto por el agua. Se ha estimado un volumen aproximado de ocho millones de metros cúbicos que podría movilizarse en su totalidad en condiciones de elevada humedad del terreno combinadas con la ocurrencia de un terremoto de gran magnitud (superior a Mw 6).
La investigación, titulada Potential cascading geohazard: El Arrecife landslide in Rules reservoir, Southeastern Spain, ha sido publicada en la revista Landslides de la editorial Springer. Las simulaciones muestran que el desplazamiento de la masa generaría un impacto significativo en el agua, produciendo una ola que superaría los 30 metros y que podría alcanzar en torno a 45 metros en la orilla opuesta. Este escenario implicaría la inundación parcial de la carretera autonómica A-346 y de la autovía A-44, principal vía de conexión entre Granada y la costa. En el caso de que la infraestructura hidráulica se encontrara a su máxima capacidad, la ola podría incluso rebasar ligeramente la coronación de la presa.
Cabe destacar que este escenario corresponde a una situación extrema, ya que la coincidencia de estos factores presenta periodos de retorno muy largos en la región. Asimismo, los investigadores subrayan la incertidumbre asociada tanto a la estimación geofísica de la superficie basal de ruptura como a las propias simulaciones, así como a la posible movilización parcial del terreno, lo que podría dar lugar a variaciones en la altura y comportamiento de la ola respecto a los resultados obtenidos.
El trabajo confirma el peligro geológico ya apuntado en investigaciones anteriores y pone de manifiesto la necesidad de establecer medidas de monitorización. El despliegue de inclinómetros permitiría determinar con mayor precisión la superficie de ruptura, mientras que la instalación de piezómetros facilitaría el control del nivel freático en la ladera. Estas medidas resultarían clave para reducir el riesgo potencial para infraestructuras y población.
El estudio ha sido dirigido por los geólogos Víctor Mora Bajén, investigador predoctoral del Departamento de Geodinámica de la Universidad de Granada; Jesús Galindo Zaldívar, catedrático de la misma institución e investigador del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra; y Gemma Ercilla, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar.
El trabajo se enmarca en el proyecto BARACA (PID2022-136678NB-I00), financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, la Agencia Estatal de Investigación y fondos europeos de desarrollo regional. Víctor Mora Bajén cuenta además con financiación específica de un contrato predoctoral cofinanciado por fondos europeos.