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Reportaje Ramón Martín (Motril Digital)
La Familia Real, autoridades y miles de fieles acompañaron al Pontífice en la misa y la posterior procesión por el centro de la capital
El Papa León XIV presidió este domingo la solemne celebración del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles, uno de los actos centrales de su visita apostólica a España y una de las mayores concentraciones religiosas registradas en los últimos años en Madrid. Desde primeras horas de la mañana, miles de fieles fueron ocupando la plaza y las calles aledañas para participar en la eucaristía y acompañar posteriormente la tradicional procesión del Santísimo Sacramento por el corazón de la capital.
La ceremonia comenzó a las 10:00 horas en un altar instalado frente al Palacio de Cibeles y contó con la presencia de los Reyes Felipe VI y Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía, así como de representantes de las principales instituciones del Estado, de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento. También asistieron autoridades civiles, militares y una amplia representación de la Iglesia española.
Durante la celebración litúrgica participaron numerosos fieles de la Archidiócesis de Madrid. Entre ellos figuraban familias de distintas parroquias encargadas de presentar las ofrendas y la secretaria general de Cáritas Madrid. La misa estuvo acompañada por una gran formación coral y orquestal integrada por cerca de 400 músicos y cantores procedentes de diferentes agrupaciones religiosas y corales.
En la homilía, León XIV puso el acento en la necesidad de que la fe se traduzca en compromiso con los demás. El Pontífice recordó que la adoración a Dios no puede desligarse de la atención a quienes padecen dificultades y subrayó valores como la humildad, la fraternidad y el servicio. Asimismo, animó a los cristianos a ser sembradores de paz y cercanía con los más vulnerables, un mensaje que fue acogido con prolongados aplausos por los asistentes.
Concluida la comunión, la hostia consagrada fue colocada en la custodia expuesta en el altar para dar comienzo a la tradicional procesión eucarística. El cortejo recorrió la calle Alcalá hasta las inmediaciones de la iglesia de San José antes de regresar nuevamente a la Plaza de Cibeles. Aunque por motivos de seguridad el desfile fue más reducido de lo habitual, mantuvo la participación de niños que han recibido este año la Primera Comunión, fieles laicos, religiosos, sacerdotes, cardenales, arzobispos y obispos.
La imagen del Papa avanzando tras el Santísimo Sacramento por una de las principales arterias de Madrid dejó una de las estampas más emblemáticas de su visita. Miles de personas siguieron el recorrido desde ambos lados de la calle Alcalá, mientras otras muchas lo hicieron desde las zonas habilitadas y las pantallas instaladas en distintos puntos del centro.
La jornada concluyó nuevamente en la Plaza de Cibeles con la bendición eucarística impartida por León XIV, poniendo el broche a una mañana que transformó el centro de Madrid en un gran espacio de oración y encuentro en torno a una de las festividades más arraigadas y significativas de la tradición católica.