El Hospital de Motril incorpora una prueba neurológica clave que hasta ahora obligaba a viajar a Granada
El Hospital Santa Ana de Motril ha dado un paso relevante en la atención a pacientes con patologías neurológicas al incorporar un electroencefalógrafo que permitirá realizar electroencefalogramas sin necesidad de desplazarse fuera de la comarca. El nuevo equipamiento, adquirido por el Servicio Andaluz de Salud, ya se encuentra operativo y supone una mejora directa en la accesibilidad y comodidad de los usuarios.
Hasta ahora, las personas que requerían este tipo de pruebas debían ser derivadas al hospital de referencia en la capital granadina, ya que el centro motrileño, por su carácter comarcal, no cuenta con unidades propias de Neurología ni de Neurofisiología. Con esta incorporación, se reducen tiempos de espera y traslados, algo especialmente relevante para pacientes con movilidad reducida o en situaciones clínicas delicadas.
La puesta en marcha del dispositivo se realiza en coordinación con el servicio de Neurofisiología Clínica del Hospital Universitario Clínico San Cecilio de Granada. Una vez realizada la prueba en Motril, los registros se envían de forma telemática para su análisis por parte de un electrofisiólogo, quien interpreta los resultados y concreta el diagnóstico. Todo el proceso se apoya en sistemas informáticos compartidos que garantizan la seguridad y confidencialidad de los datos.
El gerente del Área de Gestión Sanitaria Sur de Granada, Maximiliano Ocete, ha destacado que esta dotación permite acercar una técnica diagnóstica clave a la población de la Costa Tropical, reforzando la atención sanitaria sin alterar la cartera de servicios del hospital. Profesionales de enfermería, específicamente formados, son los encargados de realizar esta prueba no invasiva.
El electroencefalograma es una herramienta fundamental para el estudio de la actividad eléctrica cerebral y se utiliza en la detección de epilepsias, encefalopatías, trastornos del sueño, enfermedades neurodegenerativas como la demencia o el alzhéimer, tumores cerebrales, ictus o secuelas de traumatismos craneales, entre otras patologías. También resulta útil para identificar crisis de origen no epiléptico tanto en población infantil como adulta.
El equipo cuenta además con un sistema de vídeo sincronizado, cámaras para la monitorización continua y comunicación entre profesionales, y una base de datos que facilita la gestión de pacientes y la elaboración de informes clínicos. Actualmente funciona en la Unidad de Cuidados Intensivos, con la previsión de extender su uso a las plantas de hospitalización y a las consultas externas cuando sea necesario.
La Consejería de Sanidad subraya que este avance es posible gracias al desarrollo de la telemedicina y al trabajo en red entre hospitales, una estrategia que permite acercar técnicas especializadas a centros comarcales sin renunciar a la supervisión de los hospitales de referencia.

