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Granada ha sido durante tres días el punto de encuentro de una nueva generación de músicos llegados de todos los rincones de España. El Festival Neorama, impulsado por Juventudes Musicales de España con motivo de su 75 aniversario, cerró el sábado su primera edición con todos los aforos completos y más de 500 artistas participantes.
Entre el 3 y el 5 de septiembre, la música tomó 18 espacios patrimoniales de la capital, desde el Generalife y el Carmen de los Mártires hasta la Plaza de las Pasiegas, el Corral del Carbón o el Auditorio Manuel de Falla. El festival apostó así por unir creación joven y patrimonio, convirtiendo algunos de los escenarios más reconocibles de Granada en lugares de encuentro para artistas y público.
Uno de los momentos centrales llegó en la inauguración, celebrada en el Teatro del Generalife, con la actuación de la JM World Orchestra, integrada por más de 50 músicos de 24 países, junto al Coro de Granada y bajo la dirección de David Caravaca.
El mismo escenario acogió el sábado la clausura, protagonizada por los artistas de SuperArte de la Fundación SIFU, que pusieron el foco en la inclusión y en una idea que ha atravesado buena parte del festival: el arte como espacio sin barreras.
Neorama también quiso mirar más allá de los conciertos. El programa incluyó mesas redondas, conferencias y talleres dedicados a analizar el presente y el futuro de la industria cultural, con la participación de jóvenes creadores y profesionales del sector.
La competición dejó además varios reconocimientos. El Premio Especial del Público fue para Mühlfeld Ensemble, de Andalucía, mientras que los Premios SGAE distinguieron, de forma excepcional, a cinco proyectos: Alana, Blung, Julia Cry, Naked Eva y Pitxorines. Las Becas BIME recayeron en María Luisa Alfonso y Naked Eva.
Con su despedida, Neorama deja en Granada una propuesta que ha combinado música, formación, patrimonio e inclusión y que sitúa a la ciudad como escenario para el desarrollo y la profesionalización de los jóvenes artistas.