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Veinticinco nuevos letrados han recibido esta mañana la bienvenida a la que será, a partir de ahora, su casa profesional a través de la ceremonia de Jura o Promesa que el Colegio de Abogados de Granada ha celebrado como parte de los actos de Santa Teresa, patrona de la institución. “Acabáis de formular solemne juramento o promesa; si lo cumplís, honraréis a vuestra profesión y vuestro Colegio; en caso contrario, ambos os lo demandarán”, ha asegurado el decano de la Corporación, Leandro Cabrera.
Y es que los nuevos colegiados se incorporan a un Colegio más de cinco siglos de antigüedad cuyo ingente acervo jurídico, social y cultural debe ser acrecentado por todos sus integrantes. “No podemos defraudar a quienes nos han precedido en una más que centenaria historia que nos honra, pero también nos obliga”, ha advertido Cabrera a los ya abogados durante un acto en el que la solemnidad del protocolo y la juventud de los jurandos y promitentes se funden. En este sentido, los nuevos letrados han recorrido con sus togas el pasillo central del Salón de Actos respaldados por sus respectivos padrinos para formalizar oralmente su compromiso con la profesión ante la Junta de Gobierno del Colegio -acompañada por el decano emérito Rafael López Cantal, el colegiado de honor, Javier López y García de la Serrana, y el presidente del Grupo de Abogados Jóvenes, Pablo Sánchez Llavero- y bajo la atenta mirada de familiares y amigos.
De este modo, esta nueva promoción de abogados asume públicamente las obligaciones inherentes al ejercicio de la abogacía y pasan a forma parte de pleno derecho de la Corporación. Por ello, Cabrera ha aprovechado la ceremonia para compartir algunas reflexiones sobre los retos que acompañarán a los recién colegiados en su trayectoria laboral. Entre ellas, ha destacado la importancia de descubrir y seguir la propia vocación, entendida como un motor esencial para encontrar satisfacción en el ejercicio profesional. Junto a la vocación, ha reivindicado la necesidad de tomar decisiones con valentía, asumir nuevos retos y no quedar atrapados en la comodidad. “Las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial se presentan como una amenaza, pero al mismo tiempo también como una fuente de oportunidades. Adentraos de lleno en el nuevo mundo tecnológico, que encontraréis caminos que antes ni sospechabais”, ha comentado.
La excelencia ha ocupado también un lugar destacado en su discurso, insistiendo en la importancia de mantener una formación constante, estudiar y aprender de quienes cuentan con mayor experiencia, así como la ética profesional y la Deontología, animando a los letrados a ejercer siempre desde la recta conciencia, el sentido del honor y el respeto a las normas que rigen la profesión. “Se trata de que al miraros al espejo podáis reconoceros sin rubor”, les ha indicado el decano, recordando que la abogacía es “una profesión dura, pero atrayente y atractiva; difícil, pero libre e independiente; de largo recorrido, pero apasionante”.